Menú semanal para ancianos

La buena alimentación es fundamental para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de las personas. Pero los requerimientos nutricionales varían con la edad y cuando hay ciertas enfermedades o tratamientos farmacológicos; la infancia y la vejez son etapas donde una dieta saludable es más importante. En el caso de las personas mayores, a veces ellos mismos o sus cuidadores caen en el error de pensar que lo ideal es alimentarse como lo han hecho siempre, si acaso con raciones un poco más pequeñas. Hoy vamos a ver cómo debe ser un menú semanal para ancianos que no tengan necesidades adicionales debidas a enfermedades o determinados tratamientos. Además, vamos a ver cómo adoptar hábitos de alimentación saludable y sostenible para todos los que viven en una misma casa.

Cómo debe ser un menú semanal para ancianos

En primer lugar, hemos de pensar en cuántas comidas al día va a hacer la persona mayor. Con la edad disminuye el gasto energético, y no digamos si hay pérdida de movilidad. Sin embargo, muchos mayores presentan inapetencia, lo que puede llevarlos a una malnutrición si se dejan guiar solo por su apetito.

Entonces, aunque lo ideal sería que la persona mayor hiciera cuatro comidas al día, estas pueden pasar a 5 o 6 más pequeñas cuando la persona digiera mejor así.

En principio, la dieta de una persona mayor debe incluir todo tipo de alimentos, vigilando no abusar de grasas y picantes, y eliminando los alimentos causantes de intolerancias o alergias (debe diagnosticar un médico). En el caso de los hipertensos y algunos cardiópatas, la ingesta de sal ha de ser mínima, y las personas con diabetes no insulinodependientes también deben tener precauciones especiales.

Menú semanal para ancianos

Qué nutrientes debemos incluir y con qué frecuencia

Según las recomendaciones de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) para personas mayores, existe una pirámide alimentaria ideal:

  • Arroz, pasta y legumbres: consumo diario en las comidas principales y adaptar en función de la actividad física de la persona. En caso de colon irritable, las legumbres deben tomarse con moderación y, si es posible, en puré.
  • Verduras y hortalizas: 2-3 raciones al día, intentando que exista variedad. Podemos eliminar alguna que sea indigesta para la persona a la que cuidamos o repetir a veces con su verdura preferida, aunque hemos de mantener un equilibrio.
  • Frutas: 3-4 raciones al día. Una ración no es lo mismo que una pieza.
  • Carne, pescado, huevos, legumbres: 3-4 raciones a la semana, alternando su consumo.
  • Lácteos: 2-3 raciones al día. Es interesante que una de estas raciones sea un yogur, fuente de probióticos.
  • Aceite: lo ideal es no sobrepasar las 3 cucharadas al día, preferentemente de oliva. Si se consumen pescados azules ese día, reduce el aporte de otras fuentes de grasas.

Qué tipos de alimentos son los más recomendados

Hablando de grupos de nutrientes, hemos de asegurar que la dieta de cualquier persona aporta:

  • Hidratos de carbono simples y compuestos. Los simples son los azúcares, y deberían limitarse los presentes en los alimentos, como las frutas y algunas verduras. La bollería y los postres caseros se pueden consumir de manera ocasional, si no existe contraindicación por diabetes.
  • Proteínas de calidad que aseguren el correcto aporte de todos los aminoácidos esenciales. Esto es importante, pues con la edad se tiende a perder masa muscular y, cuando la dieta no asegura un buen aporte proteico, puede ser causa de sarcopenia.
    Las proteínas de mayor calidad son de origen animal, en principio. Sin embargo, también es posible asegurar un aporte correcto de todos los aminoácidos esenciales realizando combinaciones en cada comida, por ejemplo, ingiriendo a la vez legumbres con cereales.
    A veces debemos cuidar a mayores que están acostumbrados a una dieta a base de vegetales, y nos enfrentamos al desafío de introducir carne, pescados y huevos en su menú semanal. La alimentación vegana o vegetariana en personas mayores requiere de mayor planificación. Bien planificada y con la debida suplementación de vitamina B12, no tiene por qué ser un problema.
  • Grasas saludables, con predominio de ácidos grasos insaturados o poliinsaturados y alimentos ricos en omega-3. Las grasas saturadas y las trans deben limitarse.
  • Vitaminas y otros micronutrientes, como los antioxidantes.
  • Agua. Las personas mayores se deshidratan con facilidad. El consumo de agua para ellas, en condiciones normales, suele oscilar entre los 8 y los 12 vasos en total. Es decir, si a la persona le cuesta beber, puede ingerir el líquido que precisa con purés o gelatinas.

El método del plato

El método del plato ayuda a estimar la cantidad correcta de alimentos que hay que comer sin necesidad de pesar los alimentos. Para ello, divide el plato imaginariamente el plato en cuatro partes:

  • Medio plato (50 %) deberá contener hortalizas o verdura, fuente de vitaminas y minerales.
  • Una cuarta parte (25 %) la ocuparán los alimentos ricos en hidratos de carbono compuestos.
  • Otra cuarta parte (25 %) deberá contener los alimentos que aportan proteínas (pescado, huevo, carnes o determinadas combinaciones vegetales).
  • Completa el plato con el postre (casi siempre fruta) y la bebida.

 

Puedes organizar el menú semanal para ancianos a tu cargo basándote en estos consejos. Así podrás hacer una compra correcta y sostenible, donde los productos frescos tengan preferencia. Recuerda que los menús deben ser variados, aunque puedes repetir combinaciones de alimentos de una semana para otra si la persona que cuidas está acostumbrada a ciertas recetas y se resiste a ir probando cosas nuevas.

Si eres cuidador de una persona mayor con necesidades especiales, por ejemplo, por encontrarse encamado o por tener problema de deglución, contacta con Formacuida para que te asesoremos. Podemos, incluso, ayudarte en tu propio domicilio o con nuestros talleres para aprender a cocinar mejor o a manejar a personas con diversidad funcional.

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